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Anònim Curial e Güelfa

Visat núm. 6
(octubre 2008)
por Xavier Bonillo Hoyos
Esta gran novela caballeresca catalana, conservada en un único manuscrito del XV de la Biblioteca Nacional de Madrid, fue escrita por un autor anónimo durante el segundo o último tercio del XV. A principios del XX, el prestigioso historiador de la literatura y crítico, Antoni Rubió i Lluch, editó la obra por primera vez y propuso el título de Curial y Güelfa , puesto que el manuscrito no daba ninguno. Pese a los constantes esfuerzos de los estudiosos del texto no se ha dado una solución satisfactoria sobre el autor.
Algunas hipótesis consideran que el autor podía haber sido un italiano o un francés. Sin embargo, estos planteamientos han sido abandonados por otros en los que se da por segura la catalanidad del autor. De hecho, las investigaciones más recientes defienden que el autor tenía que ser valenciano (a causa de los giros léxicos claramente valencianos y por algunos castellanismos habituales en la región durante el siglo XV) y que probablemente habría formado parte de la corte del rey Alfonso V el Magnánimo (1416-1458), cosa que habría hecho posible que la obra se redactase en la ciudad de Nápoles, donde Alfonso era monarca desde 1442. Por otro lado, ha habido algunas voces discordantes que han llegado a afirmar que, en realidad, el texto del Curial y Güelfa , no es medieval, sino de un autor bastante posterior probablemente del siglo XIX. Concretamente de una de las figuras más destacadas de la Renaixença, Manuel Milà i Fontanals, que había sido el descubridor y el primero que había hablado del manuscrito.

Como el Tirant lo Blanc , el Curial y Güelfa se desarrolla a partir de dos ejes temáticos a caballo de la tradición medieval y de la incipiente estética renacentista: la historia de amor de Curial y Güelfa y el proceso de formación caballeresca de Curial. Propiamente la novela se divide en tres libros: cada uno encabezado por un ilustrativo prólogo, en el que el anónimo autor describe, entre otras cosas, su propia concepción de la literatura. En el libro primero se presenta al protagonista, Curial: el hijo inesperado de una familia muy humilde. Éste pierde muy joven a su padre y decide ir a buscar fortuna al lado del joven marqués de Montferrat y de su hermana, Güelfa. Cuando el marqués conoce a Curial, lo pone a su servicio como camarero. Unos años más tarde, Güelfa se casa con el duque de Milán y el marqués con su hermana, Andrea. Sin embargo, dos años después el duque de Milán muere y Güelfa, todavía joven pero viuda, tiene que volver con su hermano. Mientras, Curial estudia mucho y acaba convirtiéndose en un poeta de fama. En cambio, Güelfa, atormentada por la falta de interés de su hermano en encontrarle un nuevo marido, decide conceder su amor a algún joven en secreto. El escogido es Curial, que acepta su protección para mejorar su situación social y poder llegar a ser un gran caballero. Un día dos viejos maliciosos descubren su secreto y se lo van a explicar al marqués. Éste llama a Curial con la pretensión de expulsarlo de la corte por haber besado a su hermana. Curial, para mantener su secreto, dice que es mentira y que combatirá contra quien mantenga lo contrario. El marqués le cree y le permite permanecer en la corte, pero Curial tiene que evitar encontrarse con Güelfa. Un día llega un heraldo de Austria buscando a un caballero en la corte de Montferrat, porque la duquesa había sido acusada de adulterio y el duque la había condenado a muerte. Pero, si dos caballeros conseguían vencer a los acusadores, la duquesa podría recuperar su libertad. Curial se ofrece para acompañar al caballero y ambos parten hacia Austria. Antes del combate, el emperador hace caballero a Curial y a continuación vencen a los acusadores, que reconocen haber calumniado a la duquesa y son condenados a morir en la hoguera. El duque de Baviera, padre de la duquesa acusada, ofrece la mano de su hija menor, Laquesis, a Curial en agradecimiento por haber salvado el honor y la vida de su hija mayor. Entonces, un emisario de Güelfa le recuerda sus obligaciones con ella. Poco tiempo más tarde, Curial tiene noticias de un nuevo torneo organizado por el rey de Francia a Menú. Güelfa, en su ausencia, se había refugiado en un convento, si bien era informada constantemente de sus acciones por carta.

En el libro segundo, después de diversos combates y otras peripecias típicas de los caballeros errantes, Curial llega al torneo de Melú. Allí recibe una carta de Laquesis y mientras llega al torneo el rey de Aragón, Pedro el Grande, de incógnito. Curial y el rey son escogidos los mejores combatientes del torneo. Más tarde, un enviado de Güelfa le recomienda pasar una temporada en la corte francesa. Los ancianos envidiosos de Montferrat, decididos a acabar con Curial, se dirigen a París para calumniar a Curial ante el rey de Francia. De vuelta, además, hacen creer a Güelfa que Curial está enamorado de Laquesis. El joven vuelve a Montferrat para defenderse de las falsas acusaciones, pero no convence a la viuda, pese a sus ruegos, y ella le dice que a partir de ese momento le niega toda su protección. Curial vuelve a París y se entera de que Laquesis se acaba de casar con el duque de Orleans. Sin nada que hacer en Francia, retorna a Montferrat para intentar cambiar la opinión de Güelfa, pero ella le hace saber que no lo perdonará nunca, excepto que se lo pida toda la corte del Puig de Nostra Dona, el rey y la reina de Francia y todos los enamorados que haya.

En el libro tercero, Curial, considerando las circunstancias, se desprende de parte de sus joyas y, vía Génova, se embarca en una galera hacia Alejandría. Tras el ataque de un corsario genovés, llega a Sicilia. Saliendo de la isla, es apresado por súbditos de Carlos de Nápoles que lo acusan de traidor, pero el rey lo libera. De aquí llega a Alejandría, se dirige a Tierra Santa y vuelve a Alejandría. De retorno a Génova, una tempestad lo desvía a Trípoli, donde es atacado. Toda la tripulación es asesinada, menos Curial y otro hombre, que son dados por muertos. Ambos, posteriormente, son vendidos como esclavos a un rico tunecino. Cuando Güelfa recibe la noticia se desespera y envía dos veces una nave para encontrarlo, sin suerte. Así pasan unos años hasta que Curial puede comprar su libertad y finalmente, vía Génova, vuelve a Montferrat. Se encuentra con Güelfa, pero cuando ella lo reconoce, lo acusa de traición. Curial se va a Francia donde se da a la buena vida, hasta que le llegan noticias de que el ejército turco ha penetrado en el Imperio Alemán. Curial forma su propia hueste y se dirige a la batalla, donde se encuentra con el marqués de Montferrat y donde consigue vencer al caudillo turco. A continuación, retorna a Francia con la intención de acudir a una corte que el rey de Francia tenía que celebrar en Nostra Dona del Puig, a la que también acuden el marqués y su hermana, Güelfa. El segundo día del torneo, Curial de incógnito suplica que toda la corte pida merced a su amada. Finalmente, cumplida la exigencia de la viuda, el rey de Francia pide al marqués de Montferrat que conceda la mano de su hermana, Güelfa, a Curial y le otorga el Principado de Orange.

A la manera de las novelas históricas, la acción se sitúa en la segunda mitad del siglo XIII. Más concretamente alrededor del reinado de Pedro III el Grande (1276-1285), que tiene un papel destacado en el libro segundo, a partir del retrato hecho en la crónica de Bernat Desclot, del cual también recrea la Leyenda del buen conde de Barcelona. Así pues, el autor anónimo combina la aparición de personajes históricos de los siglos XIII i XV con otros absolutamente ficticios. Por otro lado, el desconocido autor demuestra un gran conocimiento de la tradición narrativa románica: de los trovadores a Dante, Boccaccio, las Historias troyanas de Guido delle Colonne, pasando por los ciclos artúricos. Sin embargo, la novela no tuvo el éxito inmediato del cual disfrutó el Tirant lo Blanc , puesto que no se conocen traducciones medievales, pero parece que poco a poco la obra se comienza a divulgar en otros países gracias a las traducciones castellana, inglesa, francesa y neerlandesa.

Traducido por Xavier Bonillo Hoyos
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