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¿A qué podemos atribuir el sorprendente éxito de Las voces del Pamano?

por Todd Mack
El lunes 14 de junio de 2010, Jaume Cabré fue galardonado con el prestigioso Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Mientras que está claro que la obra completa de este autor hizo que Omniforum se decantara por premiarle, todos los amigos y compañeros de Cabré remarcaban el éxito internacional de Las voces del Pamano como una de las contribuciones más importantes de las letras catalanas.

Pero ¿por qué ha tenido tanto éxito este libro? Escrito en un estilo que desafía hasta a los más dedicados, y con un total de casi 1000 páginas, este libro no es el típico bestseller. A pesar de todo hay algo en él que ha llegado a la gente de todo el globo.

El 24 de junio de 2010, pude hablar con Cabré y le pregunté, entre otras cosas, a qué pensaba él que se debía el éxito de Las voces del Pamano. Me contestó que él ya había hecho esa misma pregunta a sus editores alemanes y que le habían enumerado tres motivos principales. En primer lugar, el libro trata sobre la memoria histórica, un tema que interesa a la mayoría de la gente en todo el mundo. En segundo lugar, el libro cuenta con unos personajes complejos, profundos y reales. Finalmente, el estilo único y desafiante de Cabré arrastra a la gente ayudando a comprimir el tiempo y a crear una confluencia entre presente y pasado.

Una razón por la que Las voces del Pamano ha conseguido tanta fama es porque, como toda novela de memoria, incluye una serie de procesos mnemotécnicos que han llamado mucho la atención últimamente. (Aquí usamos la definición de novela de memoria que nos ofrece David Hertzerberg: "aquellas ficciones en las que se evoca el tiempo pasado a través del recuerdo subjetivo, muchas veces a través de la narración en primera persona") Este tipo de novela reúne autobiografías y memorias en una oleada de publicaciones durante la transición española y que continúa hasta nuestros días. Joan Ramón Resina nos proporciona una clave para entender la novela de memoria: "Los vencidos no se pueden permitir olvidar. Necesitan remover el pasado, examinar qué fue mal y por qué, con la vana esperanza de volverse a encontrar una vez más en las encrucijadas decisivas. Su memoria es compulsiva". Porque Cataluña sufrió mucha la brutalidad durante y después de la Guerra Civil, no es ninguna sorpresa que incluso treinta años después de la transición, escritores catalanes como Cabré centren sus energías en el compulsivo camino del recuerdo. No es sorprendente tampoco que el éxito del libro se repita en otros países (como Alemania) que luchan también con un pasado reciente traumático.

Dominique LaCapra, en su libro Escribir la historia, escribir el trauma, asegura que las víctimas (e incluso los testigos de segunda mano) de un trauma tienden a agruparse en dos maneras diferentes de enfrentarse al pasado. En el primero modo, que LaCapra llama acting out, "el pasado nos acosa y nos posee, de modo que nos vemos entrampados en la repetición compulsiva de escenas traumáticas" (45). En el segundo modo, llamado elaboración, para la víctima o el testigo "es posible distinguir entre pasado y presente, y recordar que algo nos ocurrió (o le ocurrió a nuestra gente) en aquel entonces, dándonos cuenta empero de que vivimos aquí y ahora, y hay puertas hacia el futuro" (46). Dados los horrores del siglo veinte y el papel que tuvieron muchas de las personas de la generación actual como testigos tanto de primera como de segunda mano, no es sorprendente que las novelas se hayan convertido sobre todo en medios de trabajar a través del pasado. Según LaCapra, las novelas y otras formas de arte "constituyen puertos relativamente seguros para explorar las complejas relaciones entre el acting out y la elaboración del trauma" (47). El modo en que Las voces del Pamano subraya mucho de los desafíos a los que se enfrentan los que luchan con un pasado traumático ha contribuido, casi sin ninguna duda, a su éxito internacional.

El segundo motivo del éxito de la novela de Cabré es el hecho de que se encuentre llena de personajes profundos, polifacéticos y reales. Cuando viajé a la comarca de Pallars Sobirà este verano, preguntaba de vez en cuando a la gente si conocían o habían oído hablar de personas que se reflejaran en los personajes de la novela. Muchos me dijeron que sí, que conocían o sabían de gente como la descrita en el libro. Muchos incluso aseguraron sentirse identificados ellos mismos con los personajes. Cabré alcanza esta verosimilitud gracias al uso experto de los adjetivos con los que describe a la gente de la región.

Cabré utiliza los adjetivos de una manera que dificulta convertir en estereotipos a los que aparecen en la obra. Deja al desnudo la naturaleza versátil y, a veces, ambigua de un personaje a lo largo de la novela en pasajes fascinantes en los que da permiso a su pluma para recorrer la amplia gama de posibles interpretaciones de un determinado personaje. Así, describe a Oriol como "ni un buen hombre ni un mal hombre" (433). Se describe a sí mismo como "Yo, Eliot. [...] un maestro de escuela rechazado por su mujer y su hija, que tiene una aventura con una mujer imposible que no le conviene en absoluto porque si es de algún bando es del otro, resulta que según cuenta la leyenda, tengo una capacidad organizativa y una movilidad inusuales" (285). Pero quizás el ejemplo más significativo de estas descripciones complejas sea el de Joana/Rosa, amiga y enemiga de Tina: La secretaria de la escuela, una buena compañera de trabajo, ejemplar, irreprochable, franca, honrada, imaginativa, sincera, capacitada, decente, seria, honesta, recta, discreta, fría, cordial, cumplidora, correcta, íntegra, educada, trabajadora, eficiente, callada, práctica, formal, culta, eficaz, ambiciosa, maula, escaladora, astuta, artera, bífida, turbia, hipócrita, mentirosa, deshonesta, maquiavélica, malévola, traidora, pérfida, odiosa, impúdica, execrable, perversa, infame, nefasta, nefanda, vil y miserable compañera de trabajo, Rosa Bel" (471)

La hipérbole es sorprendente. Con Joana no solo se presentan dos opciones para el lector, sino todo un conjunto de posibles adjetivos e, incluso, un nombre alternante (Rosa Bel). Cada palabra escogida cuidadosamente describe una faceta diferente de la personalidad compleja y ambigua de Joana. Ella es sólo una entre la multitud de personajes cuya complejidad sumergen al lector en esta novela.

Finalmente, el libro de Cabré llega a la gente porque su estilo representa un desafío único. Las voces del Pamano me pareció, sobre todo, técnicamente difícil. Leí la novela para un curso de Narrativa Moderna Catalana en la Universidad de Stanford. Era el primer trimestre del doctorado y el plan de estudios para las diez semanas incluía las lecturas de Soledad, La bien plantada, Nocturno de primavera, Cuanta, cuanta guerra, Las historias naturales, Memoria estremecida, y finalmente, Las voces del Pamano. Tenía poco tiempo y, por eso, me acostumbré a leer deprisa. Pero enseguida me di cuenta de que era prácticamente imposible leer Las voces del Pamano en un momento. La narración salta tan repentinamente de tiempo en tiempo, de lugar en lugar, de narrador en narrador, que cada palabra cobra una gran importancia para la comprensión global de la novela.

Aprendí a leer más concienzudamente. Ese era el desafío. Fue interesante hablar con gente que provenía de muy diversas bases educativas, sociales, políticas y económicas de la región de Pallars. Casi todos me confirmaron que habían sentido algo similar. Muchos confesaron que habían abandonado la novela antes de las cincuenta páginas. Otros me aseguraron que habían estado tentados de dejarla pero que sus amigos los habían animado a seguir diciéndoles que valía la pena. Prácticamente todos los lectores a los que entrevisté afirmaron que una vez habían traspasado el umbral de las cincuenta páginas, habían empezado a captar el estilo de Cabré, la narración se les había hecho más clara y habían sido recompensados con una historia fabulosa. Cabré crea personajes complejos y reales. Entiende de aventura, de romanticismo, de intriga y de suspense. Sabe cómo mantener al lector a la espera de más. Sabe cómo hacer que nos enamoremos de personajes desgarrados. Leer la novela es como hacer un puzle: uno no se aburre.

Creo que Las voces del Pamano ha alcanzado tanto éxito porque la escritura de Cabré es intelectual y democrática al mismo tiempo. No permite atajos. Invita al lector a hacer un esfuerzo y luego se lo recompensa con una historia increíble. El denso estilo de la novela tiene una doble función: forzar al público a ralentizar su lectura mientras que, simultáneamente, los tiempos hacen implosión "como si uno estuviera de nuevo en el pasado viviendo otra vez la escena traumática" (46). Es el estilo de un hombre que asegura haberse inspirado en autores como Verdaguer y Foix y que, al mismo tiempo, tiene todas las temporadas de Mujeres Desesperadas, Perdidos y 24. Su escritura es difícil y estimulante. Cabré confía en que el lector confíe en él y premia su fidelidad con una historia maravillosa, una historia que ha vendido centenares de miles de copias.

Obras citadas

CABRÉ, Jaume. Las voces del Pamano. Traducción de Palmira Feixas. Barcelona: Destino, 2007.

CABRÉ, Jaume. Les veus del Pamano. Barcelona: Edicions Proa,2008.

HERZBERGER, David. "Narrating the Past: History and the Novel of Memory in Postwar Spain". PMLA 106.1 (1991), p 34-35.

LaCAPRA, Dominique. Writing History, Writing Trauma. Baltimore: John Hopkins, 2000.

RESINA, Joan Ramon. "Short of Memory: The Reclamation of the Past since the Spanish Transition to Democracy". A: RESINA, Joan Ramon. Disremembering the Dictatorship: The Politics of Memory in the Spanish Transition to Democracy. Amsterdam: Rodopi, 2000, p 83-125.

Traducido por Úrsula Fontana
Jaume Cabré, 2004, ILC. Foto: Tanit Plana
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