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Vicent Alonso

Visat núm. 10
(octubre 2010)
por Vicent Berenguer
Vicent Alonso se dio a conocer como poeta por primera vez en el año 1980, cuando tenía treinta y dos años, con unos poemas publicados en la revista Cairell. Tres años después aparece su primer libro de poemas, Vel de claredats. Es una época marcada por la transición política, y donde el estallido de la llamada "generación de los setenta", en el conjunto de la literatura catalana, influyó mucho en la concurrencia con autores que venían de la época franquista (Espriu, Andrés Estellés, Llompart, Martí i Pol, Riba, Vinyoli, entre otros).

Vicent Alonso no se encuentra al margen de ese ambiente pero mantiene una distancia y se presenta como independiente en el sentido en que su poesía tiene unas exigencias intelectuales y es muy impermeable a ciertas tendencias que influían en aquel momento: formalistas, estellesianas, ribianas, ferraterianas, etc. Sus libros posteriores expresan, en efecto, ese tono, con una trayectoria que configura su obra hasta el presente, naturalmente aún abierta, que confirma su positiva individualidad.

Después del primer libro, en el lapso de tres años vienen Albes d’enlloc y Ritme de clepsidra. A partir de aquí se produce un paréntesis de doce años hasta que publica Cercles de la mirada, y el siguiente, cuatro años más tarde, Sobre el lamento de Jasón. Como es obvio, la cronología por sí misma no es un mérito, pero en este caso sí que indica que el ritmo creativo responde a un proceso de exploración y expresión del mundo más personal, como ha deseado él mismo y como refleja en su producción. Se trata de una poesía que transmite una visión muy personal, distando de las lógicas seducciones de los grandes poetas catalanes pero estableciendo un diálogo sutil con estos, al mismo tiempo que, sin ignorarla, se genera autónomamente de la tradición universal. Es una lírica que mide los mimetismos hasta lo indecible y así lo que emana, ahora y antes, es la palabra singular de un ser inserido en el mundo y en la vida ―como expresión tanto de las voces familiares como de las sociales―, al fin y al cabo, su poesía es un diálogo en el que se intercambia el tú con el yo, con una visión lúcida que sabe que no es impune, no elude la inocencia ni el estupor, y de afinidades con Hölderlin. Con su naturalidad, crea y coloca palabras que se quedan con imperceptible modestia, posando y sacando velos con claridades, porque todo es autobiografía y transcenderla seguramente es el signo de esta poesía madura y humanizada.

Vicente Alonso también es autor de algunos estudios literarios y muchos artículos de crítica y de opinión, también de prosa o narrativa dietarista, una escritura en la que siempre se sitúa lejos de cualquier voluntad canonizadora o academicista. Él mismo ha reiterado que no se siente un crítico, sino un lector al que le gusta reflexionar y hablar sobre los libros que lee. Su escritura observa una tendencia al diálogo, a la confrontación de opiniones, a la interpretación del eco que encuentra en la obra de otros. Esa actitud se constata en el conjunto de su obra narrativa, caracterizada por los aspectos descriptivos y reflexivos, en definitiva, ensayística, lejos de todo preciosismo, y, por descontado, de cualquier presunción libresca. Si la poesía está marcada por la expresión de la síntesis, por una búsqueda del sentido nuevo o de lo inefable, entre otros ―como ocurre en la de Vicent Alonso―, en su prosa también se aprecia esa singular búsqueda de sentido nuevo pero evidentemente con recursos narrativos que aunque contienen sentidos poéticos, tienen unas características propias, muy marcadas por este deleite, como ya se ha dicho, ensayístico. Una escritura que, de esa manera, permite la imbricación de la subjetividad y la expresión de los diversos asuntos que trata: novela, poesía, historia, política, el mismo ensayo o la cotidianeidad. Esta obra, con dispersión aparente, ha ido goteando con el tiempo, pero efectivamente permite al lector hacerse una idea, quizá parcial, aunque cuando se han recopilado sus artículos, han cobrado valor esos rasgos de narrativa ensayística, como por ejemplo en Les paraules i els dies (2002) o Cròniques desinteressades (2010), o bien dietarista en Trajecte circular. Notes d’un dietari (2003). Obras de referencia porque trascienden la anécdota puntual con una visión general.

Traducido por Úrsula Fontana
Fragmentos
Café Malva-rosa
Català | Finès | Français
Sobre el lamento de Jasón
Català | Finès | Français
Silencio contra silencio
Català | Finès | Français | Slovensko
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