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Maria Barbal

Visat núm. 7
(abril 2009)
por Carme Arenas
Casi veinticinco años avalan la trayectoria de una de las novelistas más destacadas de la literatura catalana contemporánea. Sin duda la que más ha sabido conservar aun público lector fiel muy amplio que en los últimos años ha ultrapasado las fronteras y ha entrado con fuerza en la literatura europea, sobretodo en las literaturas francesa y alemana.

Esta trayectoria se inició en 1985 con la novela que, a pesar de ser primeriza, se ha convertido en una obra de referencia obligada para la autora. Se trata de Pedra de tartera, una novela corta que sorprendió tanto a la crítica como al público lector por su inmensa belleza, por la poesía implícita que contiene, y por el estilo contenido que reina en ella.  En general es un ejercicio inteligente de buena literatura.  Situada en el Pallars (Pirineo catalán), lugar de procedencia de Barbal. La novela explica la historia de una mujer, Conxa, que con visión retrospectiva nos cuenta su vida en tres edades concretas: La infancia, la juventud y la vejez. Con el trasfondo de los hechos históricos de la República, de la Guerra Civil posterior y el Franquismo, Conxa conocerá el amor, la ilusión, pero también la soledad, el desarraigo, la injusticia y el dolor. Fuerte y capaz de llevar para adelante la familia toda sola, los hechos socioeconómicos la llevarán a perder sus raíces y se verá obligada a ir a vivir a Barcelona al final de su vida, trasladada como la piedra de una cantera, de forma totalmente anónima.  El símil sirve a la autora para mostrar un tipo de personaje que, con todas las diferencias, no dejará de tratar a lo largo de su obra:  Fuerte interiormente, pero nunca reconocido por la historia, siempre escrita por los vencedores.   Los protagonistas son los silenciosos de la historia, los que reciben las consecuencias de aquello que no han elegido. María Barbal añade el componente de que Conxa sea doblemente silenciada por el hecho de ser mujer y, además, de condición humilde. Le siguen a Pedra de Tartera, una recopilación de cuentos, La mort de Teresa (1986), y dos novelas.Mel i metzines (1990) y Càmfora (1992). Estos títulos formarán parte del Cicle del Pallars, por el hecho de estar ambientados en origen al Pallars de la autora, pero donde ya se muestra otra ambientación que es Barcelona, el lugar donde la autora reside desde hace años.  De hecho, los dos espacios geográficos servirán a Barbal pera reflejar el fenómeno del abandono de los pueblos del Pirineo, fenómeno que hará explícito más tarde en el libro Camins de quietud (2001), un libro reflexivo y de una gran belleza que recorre, a través de las 53 prosas que contiene, muchos de estos pueblos abandonados, que la autora nos recupera a través de su mirada y les devuelve su voz y plenitud de vida que habían tenido.

A partir de aquí, como un árbol que ha arraigado profundamente en los orígenes, ya puede extender un gran ramaje hacia arriba. La obra posterior de María Barbal se ha ido sirviendo de la narrativa corta (Ulleres de sol, 1994) y de la novela, para mostrar mundos muy diferentes, ambientaciones diversas, pero siempre con la constante de hurgar, a través de sus personajes, en el fundamento del alma humana, sirviéndose de materiales proporcionados por el propio entorno o por realidades alejadas, siempre con el punto de vista puesto en los grandes problemas de la sociedad contemporánea.  En dos ocasiones, Barbal utiliza hechos reales para desgranar un argumento y plantear una situación de injusticia.  Es el caso de Escrivia cartes al cel  (1996) y de la última novela Emma (2008). En el caso de Escrivia cartes al cel, Barbal parte de la noticia de un secuestro en un hogar de niños a las afueras de París acontecido en 1993. De la mano del personaje principal, la autora se sirve de variados recursos narrativos (cartas personales, cartas al director del periódico, entrevistas y noticias personales) que le proporcionan ópticas diferentes para plantear al lector toda una serie de interrogantes sobre el funcionamiento de elementos tan importantes en nuestra sociedad como lo son la justicia o los medios de comunicación.  La importancia de la afectividad, de la educación y los efectos devastadores de la desesperanza.  En el caso de Emma, la última novela de Barbal, el motivo del cual parte es un  hecho acontecido en Barcelona en el cual una mujer indigente es rociada con gasolina y quemada en el cajero automático de una entidad bancaria. Barbal aprovecha la noticia para construir, por contraste, el personaje de Emma, esposa de un personaje destacado en el ambiente político, que cae en la indigencia por amor y por engaño.  El contraste es la opulencia de la sociedad de partida y la indigencia a la cual se ve expuesta.  A parte de esto, las contradicciones sociales y la injusticia volvieron a aflorar en esta novela, concretamente para denunciar el tema de la especulación inmobiliaria y ensalzar las relaciones personales y de solidaridad entre los más débiles.

Durante todo este tiempo, son muchas las novelas con escenarios diversos en los cuales la autora da vida a sus personajes y construye sus historias:  En  Carrer Bolívia (1999), donde la autora recupera el tema del desarraigo, ahora explicándonos, de manera coral, la historia de Lina, una chica andaluza que se establece en la calle Bolivia de Barcelona. Con ella hacemos un paseo por el fenómeno de la inmigración y por la época de las luchas obreras y la contestación antifranquista, sin descartar el conflicto generacional, las pasiones humanas y la solidaridad.  En Bella edat (2003) se tratan de forma especial dos elementos inherentes a la condición humana: La vejez y el paso del tiempo.  A partir de aquí y de la mano del escritor Fidel Sala o de Simoneta, su compañera, la novela se pone cara a cara con la vejez y la fealdad, la enfermedad y la muerte, la juventud y la vejez, y nos invita a reflexionar como trata estos temas de nuestra sociedad. s

En País íntim (2005), Barbal rencuentra y avanza en el hilo narrativo iniciado en Pedra de tartera, con una especie de continuidad y con un salto generacional. A través de la explicitación de la relación conflictiva entre la protagonista, Rita Albera, y su madre, Barbal nos mostrará con el dolor a causa de la injusticia imposibilita el desarrollo afectivo, y de una forma muy poética nos hace dar cuenta de la necesidad de recuperar la memoria histórica, de indemnizar a las víctimas y de cerrar las heridas para poder continuar una sociedad sana. Todo un canto al amor materno-filial y una denuncia a las guerras y a la injusticia.  

Una vez más, Barbal se sirve de un trasfondo histórico para manifestar la humanidad profunda de sus personajes. Tanto si son voces femeninas como masculinas, luchan por la propia dignidad, a pesar de tener que analizar de una forma crítica, acontecimientos que a menudo los empujan a vivir situaciones de conflicto.  Todo ello con un estilo contenido y esencial,  que suscita la prosa barbaliana de un gran tono poético, avalado por una lengua rigurosa y siempre al servicio de la verosimilitud.

Traducido por Jordi Riba
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