Facebook Twitter

Joan Margarit

Visat núm. 10
(octubre 2010)
por Anna Crowe
Joan Margarit Consamau nació en Sanüja (comarca de la Segarra) el año 1938. Es un poeta de la posguerra. Su voz, severa y consoladora ahora, parece una voz adecuada para nuestros tiempos. Durante los primeros años, a causa de las circunstancias políticas, publicaba poesía en español, pero en 1981 se incorporó a la poesía en catalán con L’ombra de l’altre mar (La sombra del otro mar), a la cual aportó una expresión madura e individual. La poesía de Joan Margarit busca la verdad y afronta con pasión las cosas duras de la vida, «todo lo que es sucio, ruidoso, feo, cansado y violento» (Nuevas cartas a un joven poeta, 2009).

La recopilación Els primers freds, poesia 1975-1995 incluye, tal como dice el poeta, «todos los poemas de esta etapa que me gustaría salvar del olvido», anteriormente publicados en los libros Crònica , L'ordre del temps , Llum de pluja , Edat Roja , Els motius del llop y Aiguaforts.

Poeta, prosista, antólogo y traductor (ha traducido poemas de Thomas Hardy y de Elizabeth Bishop). Como siempre ha ejercido su carrera de arquitecto, no es nada sorprendente, pues, que su poesía esté bien estructurada en el tiempo y en el espacio, en unas circunstancias y en unos sitios determinados y, arraigada en el mundo actual. El cálculo arquitectónico es, sin embargo, contrabalanceado por una inteligencia emocional. El motivo de riesgo aparece muchas veces en su poesía como resultado de la tensión entre la razón y el sentimiento, que buscan un equilibrio. El poema «Seguretat» ( Cálculo de estructuras , 2005) utiliza la imaginería arquitectónica y nos recuerda que «se sap / que el que posa la xarxa no té xarxa», que traducido literalmente significa, «se sabe/ que el que pone la red no tiene red». El poema «Primer amor» ( Els motius del llop, 1993), donde habla de su esposa, hace entrar el peligro en el interior de la casa. Desde que el poeta era un niño, tiene una navaja que escondió «los treinta primeros años/detrás de libros de versos y, después, /dentro de un cajón, entre tus bragas/ y entre tus medias.»

«La tarea del poeta, igual que la de arquitecto, consiste en construir una estructura sólida», afirma Joan Margarit. Un poema tiene que conseguir la solidez con el menor número de palabras y «de esta exactitud viene su poder de consolación» ( Nuevas cartas a un joven poeta ). Las imágenes de su poesía son de una gran contundencia. El pájaro, por ejemplo, aparece en circunstancias diferentes que permiten percibir los diferentes matices de esta imagen. En «Del viaje de bodas de mi padre y mi madre» ( Cálculo de estructuras ), las golondrinas vuelan por encima de las murallas de Ávila como «balas negras […] con las noticias de los primeros muertos».

En el poma «Fred de juny a Forès» ( Casa de Misericòrdia , 2007), donde se enfrenta con la vejez, las «las feroces golondrinas/[…] hacen ruido de navajas» en «el paisaje de nuestra muerte».

El canto del ruiseñor que grabó el tío Luís cerca del Ebro en «Adéu a l'oncle Lluís» ( Cálculo de estructuras ) se convierte en la voz del tío, la voz de todos los muertos, y muestra a su vez toda la futilidad de la guerra. Los poemas «La merla» (El mirlo) y «Perdiu jove» (Perdiz joven) ( Cálculo de estructuras ) hablan de Joana, la hija deficiente del poeta, y de su esposa, Mariona Ribalta. Los poemas reproducen con exactitud los movimientos del pájaro y a la vez muestran los sentimientos complejos de la pérdida y del luto. El mirlo es «Bruja o princesa. Quizá la muerte». Y la fragilidad de la perdiz herida que está a punto de morir le recuerda a la fragilidad de su hija, ya muerta, y de la calidez de su mano. Esta misma fragilidad se señala en «Excursión» ( Estació de França , 1999) por la mano de su esposa enfundada en un guante de piel, «que esperaba un señal/ como un pájaro para salir al frío.» El poeta nos hace sentir el frío psicológico de «las nieblas de Aiguafreda/[...]/ en el Día de los Muertos.»

Joan Margarit es uno de los grandes poetas del amor, el amor con todos sus matices. En el prólogo a la Poesia amorosa completa (2001), Sam Abrams escribe que Margarit pertenece dentro de la tradición de poesía amorosa en catalán, al grupo de poetas que, desde Joan Maragall hasta Monserrat Abelló, «han trabajado a lo largo de prácticamente un siglo para contrarrestar los efectos devastadores del platonismo, la idealización y la inverosimilitud».

Poeta de la verosimilitud y de la realidad, casi por definición, Margarit ha ejemplificado y enriquecido el tema del amor. En su poesía, el lector encontrará el amor difícil, desesperado, cálido; el amor obstinado, triste, conciliador, el amor hacia los padres, el amor hacia los hijos y para los amigos; el amor por la literatura y por la música, el amor viejo y el amor que es capaz de hacer frente a la muerte. Joan Margarit dedicó una recopilación entera a su hija. El poemario Joana (2002) es una crónica de los últimos ocho meses de la vida de Joana. Los poemas como «Nit de juny», «El present i Forès» y «L'espera» están llenos de ternura y de desesperación, de dolorosa franqueza; pero también de esperanza y de aceptación. Como en un cuadro de Rembrandt, la oscuridad y las sombras infunden e intensifican la luz. Joan Margarit nos recuerda que no es la muerte lo que tenemos que comprender, sino la vida.

En el poema «Seguretat» ( Cálculo de estructuras ) el poeta dice «para mí el dolor es como una arma necesaria contra el olvido». En su recopilación Estació de França está imbuido por el aspecto de la Guerra Civil española y por los recuerdos de la vida dura de la posguerra. El poeta recuerda también la infancia y las relaciones difíciles con el padre. Desde aquella estación salía el tren nocturno hacia París que acostumbraban a coger el poeta y su esposa. En esta recopilación abundan las salidas y las llegadas, y también el dolor y la felicidad del amor y del sexo. En Barcelona amor final (2007), edición trilingüe en catalán, castellano e inglés, encontramos las miserables y sórdidas calles de los años cincuenta de la dictadura, el puerto sucio, la oscuridad del metro, el Monjuïc con sus patios donde iba a bailar el tío Luís, el gran cementerio donde están enterradas Anna y Joana, sus dos hijas muertas. La ciudad de Barcelona vive y respira en estos poemas como otro protagonista. Su poesía nos muestra que es más importante no olvidar el pasado.

El poema «Los muertos» recuerda a su hermana pequeña, que murió de meningitis en la oscuridad y el frío de la posguerra; el miedo al encarcelamiento del padre como soldado republicano, y la muerte de Joana. El recuerdo está inserto dentro del marco de un juego de niños con una vuelta implacable: «Un, dos, tres: al escondite inglés» y, sin embargo, se acaba con un tono de lúcida aceptación. El poema titular de su penúltima recopilación, Casa de misericòrdia , afirma claramente que «un buen poema, por bello que sea, tiene que ser cruel. No hay nada más. La poesía es ahora la última casa de misericordia».

La imagen de la casa vuelve a aparecer en «Despedir-se», el primer poema de su última recopilación Misteriosament feliç (2008), donde la casa es la poesía misma, más barrida y desnuda que nunca y «sin rincones para el miedo». En la poesía de Joan Margarit, sin embargo, nunca hay confort, y ahora la casa poética está sin «alfombras y cortinas/ […] / ni la esperanza/ perturbará la última muerte./ No hay ninguna otra casa para aquellos a quienes amo. Los versos finales de «Nou dia» , de la misma recopilación, muestran hasta qué punto el poeta y su poesía son la misma cosa: «La casa solitaria/ en la que me he convertido/ ya no tiene más puerta/ que la de la alegría».

La felicidad, siempre ganada con dificultad, estalla en estos poemas, sale de sitios oscuros de la infancia, de los recuerdos de la traición y de la indiferencia, de la vejez, del luto y del dolor, la frase, del título, «misteriosament feliç», se reparte en tres poemas del libro. En la introducción a la traducción española del libro (2009), el poeta mexicano Pedro Serrano dice: « Misteriosamente feliz significa haber entrado en situaciones de peligro emocional y haber salido de ellas. Los poemas son su recorrido y la prueba de su salida». Y nosotros, los lectores que entramos en estos poemas, asumimos el peligro y participamos en la felicidad, y salimos cambiados y consolados.

Traducido por Jordi Riba
Buscador de autores
A-B-C-D - E-F-G - H - I
J - K - L - M - N - O - P - Q - R
S-T-U-V-W-X-Y-Z
Traducciones de la literatura catalana
Pueden consultar más páginas sobre la literatura catalana en traducción en:
Con el soporte de: