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Los catalanes en los campos nazis (1977)

por Neus Real
Este es, sin duda, el libro más impactante de Montserrat Roig. Además de ofrecer una muestra excelente de las dotes periodísticas de la autora, constituye un documento pionero y de primer orden para conocer la experiencia de los republicanos en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La obra, publicada en 1977, recoge todos los testimonios a los que Roig pudo acceder y los ordena en un texto escrito a favor de la memoria histórica y que aspira a un objetivo preciso: empezar a romper el silencio impuesto por el franquismo a quienes, tras la derrota de 1939, tuvieron que sufrir el infierno de la deportación.

Montserrat Roig presenta Els catalans als camps nazis como la coordinación de los diversos testimonios de los ciudadanos de los Países Catalanes que fueron deportados a campos de concentración entre 1939 y 1945. Impulsado por el historiador Josep Benet y redactado por la autora entre 1973 y 1976, el volumen quiere dar voz a todos aquellos que, por motivos políticos y históricos, se quedaron sin la posibilidad de ver aunque fuera tan solo un reconocimiento de su sufrimiento y la oportunidad de compartir una experiencia ya de por si inenarrable. El compromiso político, social y cultural que caracteriza a Roig como escritora deriva, aquí, en la elaboración de un texto sin duda documentado y que procura contrastar los datos, pero que en ningún momento persigue una supuesta objetividad histórica. Al contrario. Se trata de un texto lleno de pasión y que no esconde el posicionamiento ideológico, personal, de quien lo escribe: una Roig plenamente identificada con el dolor de los supervivientes y profundamente sublevada contra el nazismo y la posterior injusticia de las denominadas democracias europeas.

Els catalans als camps nazis se estructura en tres partes que siguen el orden cronológico de los hechos, desde el final de la guerra civil en 1939 y el paso a Francia de los republicanos hasta la liberación de los campos por parte de las tropas aliadas y las dificultades y el desengaño que vinieron después; pasando, naturalmente, por el relato del día a día de los deportados (a Mauthausen sobre todo, su nefasto destino principal). Cierra la obra un apéndice que incluye las listas de los muertos catalanes, de los muertos procedentes de otros territorios del estado español y de aquellos que, a pesar de no tener la nacionalidad correspondiente, se habían establecido en Catalunya. Un anexo, este, utilísimo y aterrador, que también incorpora otras listas de deportados (como las de los que fueron trasladados de Mauthausen a otros campos, por ejemplo).

La parte central, dedicada a la vivencia directa del terror nazi, resulta estremecedora e imprescindible para cualquier persona interesada en el pasado y la historia reciente de Europa. También son, sin embargo, estremecedores e imprescindibles el relato del éxodo y el del final de la experiencia de los republicanos a los campos. En el primer caso, por el que va sumarse a la dureza de la derrota de 1939. En el segundo, porque tras vivir la pesadilla concentracionaria, los supervivientes tuvieron que experimentar no solo que Franco continuaba en el poder, sino que el trauma de su experiencia a menudo generaba, por todas partes, incredulidad, reticencia, escepticismo, incomprensión... y acababa perdiéndose, muchas veces, en el olvido. Excepto, claro está, para ellos, como en el caso de todos aquellos que no se la podrían sacar nunca jamás ni de la cabeza ni del cuerpo.

Ya lo escribe Montserrat Roig al final del libro: “Mientras que de la guerra civil nos han llegado noticias, falseadas o no, a las nuevas generaciones, sobre los campos de exterminio nazis se cernía un silencio total. Parecía que no hubieran existido nunca republicanos que fueran víctimas del nazifascismo alemán. Hasta 1968 no hay ninguna nota oficial sobre los muertos españoles en los campos nazis. Si algún deportado pregunta sobre su situación a los organismos oficiales, estos le contestan que todo está en estudio. Hasta 1974 el gobierno español no envió ningún certificado de muerte al campo de Mauthausen”. He aquí, pues, el sentido de esta obra horrorosa y simultáneamente tan necesaria, que abrió camino en la recuperación de una parte terrible de nuestra historia y que, aun así, se cierra con un mensaje optimista: No debemos renunciar al ideal de un mundo libre y justo. Los deportados, pese a lo que habían vivido, no dejaron de creer nunca que este mundo era posible. Y esta es, según la autora, su gran lección para las generaciones posteriores. No podemos estar más de acuerdo.

Traducido por Miguel Ángel Muñoz Zammit
Montserrat Roig
Comentarios sobre la obra
Tiempo de cerezas (1976)
por Núria Cabré
Ramona, adéu (1972)
por Neus Real
Fragmentos
El cant de la joventut
Català | Français | Italiano | Ivrit
Tiempo de cerezas
Català | Deutsch
La voz melodiosa
Català | Italiano | Português
L’hora violeta
Català | Deutsch
Ramona, adiós
Català
Reseñas
Deessa
por Núria Cabré
La obra periodística
por Núria Cabré
Bibliografía
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