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Presentación Crónica de Ramon Muntaner

por Xavier Bonillo Hoyos

Condicionada constantemente por los conflictos bélicos en que se vio involucrada la Corona de Aragón durante el último tercio del siglo XIII y la primera mitad del XIV, por sus viajes innumerables por el Mediterráneo y por su participación activa en diversos órdenes de la administración estatal, la azarosa y agitada vida de Ramon Muntaner (1265-1336) determinó decisivamente que la literatura fuera una activida más bien secundaria y ocasional entre sus dedicaciones principales. Pese a todo, precisamente gracias a sus escritos Muntaner es recordado como personaje histórico y forma parte del elenco de escritores catalanes medievales como uno de los más genuinos y originales.

De hecho, Muntaner no escribió su primera obra hasta el año 1322 (en plena madurez): un poema de aire épico de 240 versos titulado Sermón ( Sermó ), cuya finalidad era dar coraje al rey Jaime II de Aragón (1291-1327) para la futura campaña de conquista de la isla de Cerdeña, que el papa Bonifacio VIII había concedido a los aragoneses a cambio de la renuncia a los derechos sobre Sicilia. Más tarde, Muntaner decidió inserir el Sermón en su Crónica ( Crònica ) y de este modo el poema se convirtió en el capítulo 272 de la obra.

Muntaner comenzó a escribir la Crónica hacia 1325 en su alquería de Xilvella, unos dieciseis años después de haber abandonado los almogávares, y la habría acabada unos tres años más tarde, es decir en 1328. La obra se inicia con un tópico habitual de la literatura medieval: el falso encargo. El autor simula que durante uno de sus sueños una instancia superior le había encomendado dejar testimonio escrito de la extraordinaria experiencia que había tenido la fortuna de vivir en primera persona y recordar las grandes gestas de los monarcas catalanoaragoneses que había conocido (capítulo 1): Jaime I ( capítulos 2 a 28) , Pedro el Grande (capítulos 29 a 150) , Alfonso el Franco (capítulos 151 a 174) , Jaime II (capítulos 175 a 292) y Alfonso el Benigno ( capítulos 293 a 298), incluyendo las ramas reales de Mallorca (Jaime II de Mallorca, Sancho, el infante Fernando, Jaime III de Mallorca) y la de Sicilia (Federico III). En definitiva, se narran los hechos relacionados con la Corona de Aragón desde 1265 hasta las celebraciones por la coronación de Alfonso el Benigno en 1328, con que se concluye la obra. El núcleo temático de la narración histórica se constituye, sin embargo, a partir de dos grandes focos íntimamente relacionados: el de la guerra de catalanes y sicilianos contra los angevinos y la posterior guerra contra el rey de Francia en territorio catalán durante el reinado de Pedro III el Grande (1276-1285) y el de la aventura de la compañía de los almogávares a Oriente durante el reinado de Jaime II de Aragón (capítulos 194 a 244).

La Crónica de Muntaner se presenta como una autobiografía (en la que el de Peralada toma el papel de consejero y estratega político y militar) y al mismo tiempo com una memoria histórica del pasado de sus reyes (con la finalidad justificar la política de la Corona de Aragón, el pasado glorioso del reino y el futuro aún más provechoso que tiene que llegar), en la que Muntaner se presenta como un súbdito ejemplar y orgulloso. En este sentido, el propósito de la Crónica de Ramon Muntaner no es precisamente la rigurosidad histórica ni la reconstrucción exhaustiva y objetiva de los hechos, sino la descripción de las grandes gestas individuales (las de los personajes irrepetibles como Jaime I, Pedro el Grande o Roger de Flor, entre otros) y colectivas (como la misma expedición de los almogávares en la que él fue uno de los protagonistas principales) que justifican y engrandecen las acciones políticas de la Corona de Aragón. Así pues, el punto de vista de Muntaner no es el de un historiador moderno, sino el de un súbdito fiel e incondicional, que toma partido y en determinados momentos se convierte en uno más de los protagonistas de la narración. Pese a todo, el valor documental de la Crónica de Ramon Muntaner es incuestionable y, de hecho, se trata del único testimonio occidental sobre la expedición de los almogávares al Imperio Bizantino. Así pues, como el Libro de los hechos ( Llibre dels fets ) de Jaime I (1213-1276), el texto de Muntaner está escrito en primera persona, bien como testigo, bien como protagonista directo de l'acción. En todo momento, el cronista pretende hacer verosímiles y auténticos los hechos narrados y no se priva, cuando le conviene, de reflexionar sobre algunos de los episodios que ha vivido, sobre algunos aspectos de su sociedad o sobre las maravillas que le han llamado la atención durante sus viajes.

En cuanto al estilo, la Crónica de Muntaner se caracteriza por el uso de una lengua viva y popular y por una evidente conciencia lingüística. Su prosa es muy sencilla y poco retórica, pero efectiva. La obra tuvo gran vigencia y difusión durante los siglos XIV y XV; fue utilizada, por ejemplo, en diversos pasajes del Tirante el Blanco ( Tirant lo Blanc ) por Joanot Martorell; fue editada en el siglo XVI, en un momento de gran revitalización historiográfica y volvió a llamar la atención de los literatos románticos del siglo XIX, fascinados por la exaltación de la gesta y las peripecias de los almogávares.

Traducido por Xavier Bonillo Hoyos
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