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Kunwar Narain

Visat núm. 8
(octubre 2009)
por Sameer Rawal
A pesar de que no fue hasta hace unos años cundo vi y escuché por primera vez a Kunwar Narain recitando sus poemas, ya desde antes tenía la sensación de que conocía su voz. Tenía esa sensación porque había leído sus poemas y me había imaginado cómo sonaría su voz, qué timbre y qué profundidad tendría. Su poesía es honesta, él es lo que dicen sus versos, y ya sólo esta honestidad lo convierte en uno de los mejores poetas en lengua hindi, en un individuo singular que llega al lector y lo asimila a su obra de forma tan imperceptible que hace desaparecer la línea divisoria entre lector y poeta, y convierte al lector en el poeta.

Todo el mundo le llama Kunwar ji. «Ji» es un signo gramatical que expresa respeto y, según mi percepción, es también un símbolo de agradecimiento y complicidad natural hacia su obra, y es el resultado de la intimidad que uno experimenta con sus palabras. Nació en 1927 y, aunque es conocido fundamentalmente como poeta, Kunwar ji es autor de una obra muy extensa y cuenta con miles de experiencias e influencias que lo posicionan entre los grandes poetas y pensadores del mundo. Sin embargo, lo que nos cautiva es la elegancia y la sabiduría mundana que transmite. Se interesa por el conocimiento de la condición humana desde la perspectiva del poeta o del ser sensible, arraigado en la lengua y el pensamiento; todo lo demás fluye siguiendo su curso.


La obra de Kunwar ji se ha traducido a muchas lenguas, tanto de la India como de otros países, y ha sido galardonada con numerosos premios. Entre los premios más importantes que ha obtenido, cabe destacar el Jnanpith (el premio más prestigioso de la literatura india), el Sahitya Akado (el máximo reconocimiento concedido por la Academia Nacional de las Letras de la India), el Kabir Samman, el Shalaka Samman, el Lohia Samman, la medalla honoraria de la Universidad de Varsovia y el Premio Ferona de Italia, que en otras ediciones se ha concedido a autores como Günter Grass, J. M. Coetzee, Gao Xingjian, Ismail Kadaré, Roberto F. Retamar y muchas otras figuras destacables de la literatura universal.


Publicó su primer libro de poemas en 1956 y su última obra, un poema épico titulado Vājashravā Ké Bahāné (Sobre Vajashrava), apareció en el año 2008. Se trata de un extenso poema que recuerda la memoria contextual de otro de sus poemas épicos, Atmajayi (El conquistador de la conciencia). Este último, publicado en 1965, habla de Nachiketa, un personaje de los Upanishad (un conjunto de textos filosóficos e hinduistas, el primero de los cuales se especula que data del siglo V aC). Durante todos estos años ha publicado numerosos libros de poesía, traducciones de Kavafis, Borges, Mallarmé y Derek Walcott, un volumen de cuentos cortos, críticas literarias, ensayos, artículos especializados y periodísticos, antologías y textos independientes. Paralelamente también ha sido editor de un gran número de revistas literarias y ha dirigido escuelas de literatura. A pesar de esta actividad frenética, nada parece cansarle: también lo podemos encontrar recitando poemas, dando conferencias y participando en congresos de ámbito nacional e internacional y en seminarios celebrados en la India o en países lejanos. Sus experiencias y palabras fluyen como un río, sólo hay que acercarse a su orilla para observar de cerca su corriente cautivadora.


Muchos lo han asociado al movimiento literario hindi Nayi Kavita (La Nueva Poesía), y sus poemas han formado parte del Teesra Saptak (El tercer heptámero), una de las cuatro antologías poéticas editadas por el gran poeta hindi Agyeya, muy influyentes en el mundo literario y que recogen las tendencias modernas y experimentales de la literatura en lengua hindi. Lo han descrito como un poeta «meditativo», que «vive el presente a través del prisma del mito y de la historia». Jamás ha adoptado una ideología rígida ni una visión del mundo preconcebida; muestra una actitud abierta hacia lo que siente, recibe y experimenta. En una entrevista sobre el arte poético él mismo afirmó: «La poesía es un arte libre por naturaleza y es contradictoria con cualquier impedimento o mandato. Hace ya casi medio siglo que escribo poesía y he visto nacer y desaparecer más de media docena de movimientos literarios. Lo que los hace sobrevivir es la gran poesía, y no todo el revuelo que les rodea. [...] Cada vez que un movimiento ha dado preeminencia a una tendencia poética determinada o a un poeta en particular, estableciéndolo como modelo a seguir, se ha fomentado la imitación y se ha frustrado la originalidad».


En otra ocasión, cuando le preguntaron sobre la función del poeta, respondió: «En el gran carnaval de la vida el poeta es como un mimo que se presenta al público bajo múltiples apariencias. Cada una de estas apariencias es una interpretación vivencial. Tras ellas yace la personalidad reflexiva y auténtica del mimo, consciente de la función fundamental de esta diversidad».


Tal como señalan algunos críticos literarios, los poemas de Kunwar ji tratan la muerte de manera tangencial. Su madre y su hermana murieron de tuberculosis cuando él tenía once años. Esta tragedia marcó significativamente su vida poética. Nació en la ciudad de Faizabad, donde vivió parte de su infancia, la otra parte la pasó en Ayodhya, también en el estado de Uttar Pradesh. Sin embargo, después de las desgracias familiares, se trasladó a Lucknow, la capital del estado, donde cursó estudios científicos y un máster en lengua inglesa. Tal vez sea debido a su formación científica que la ciencia, o mejor dicho, la metodología propia de la lógica de las ciencias puras, se revela en la obra de Kunwar ji como un elemento casi imperceptible de modernidad o de experimentación. Kunwar ji ha afirmado en alguna ocasión que durante sus años de formación algunos líderes políticos como Narendra Dev o Acharya Kriplani tuvieron una gran influencia en el establecimiento de sus fundamentos literarios. Un viaje, en 1955, a Europa, Rusia y China, y los encuentros con los poetas Nazim Hikmet, Anton Slonimskie y Pablo Neruda también contribuyeron a determinar su trayectoria literaria.


La obra de Kunwar ji expresa su compromiso rotundo con toda la literatura india, desde sus primeras manifestaciones en sánscrito hasta las de nuestros días. Podemos afirmar que es un autor versado, por no decir un gran experto, en diversos aspectos de la literatura india. De ahí surgen sus cualidades como lector, que se reflejan a la perfección en su obra como escritor. Sus creaciones abren también otras ventanas que nos permiten captar su profunda comprensión de la humanidad, de la igualdad y de la filosofía metafísica, así como también su relación con la realidad tal como la vemos, una relación que nos enmudece como lectores, que nos deja sin palabras. Y es entonces cuando realmente descubrimos a Kunwar Narain.

Traducido por Maria Riera
Kunwar Narain
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