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Joan Sales

Visat núm. 3
(abril 2007)
por Montserrat Franquesa i Joaquim Gestí
Joan Sales (1912-1983) fue escritor, editor y traductor, sin duda una de las figuras más importantes del mundo literario catalán de la posguerra. Su tarea a favor de la recuperación de la cultura catalana, ejercida primero en el exilio y después en Cataluña, lo confirma.

Nació en Barcelona y se licenció en Derecho en 1932. Durante los primeros años de la República militó en el Bloque Obrero y Campesino y en el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña). Durante la guerra civil combatió en los frentes de Madrid y Aragón y en 1939 se exilió a Francia. En 1942 se exilió definitivamente a México y participó en las tareas de difusión de la cultura catalana en el exilio junto con otros exiliados catalanes. En 1948 volvió a Cataluña y se estableció en Barcelona.

La fama como escritor le llegó con Incierta Gloria, su obra más ambiciosa. Fue publicada en 1955 –con numerosas mutilaciones a causa de la censura– y ganó el premio Joanot Martorell en 1955. Fue traducida al castellano, al francés y al inglés.

El Sales editor y traductor –tareas casi inseparables en su caso– empezó en 1957, año en que se incorporó al Club dels Novel·listes, editorial fundada en 1955 por Jaume Aymà, Xavier Berenguel y Joan Oliver. Sales fue uno de los editores más eficaces del renacimiento cultural catalán posterior a la guerra civil. Desde el Club publicó y difundió algunas de las novelas que marcarían un hito en la narrativa catalana de posguerra, como por ejemplo La plaza del Diamante de Mercè Rodoreda y Bearn de Llorenç Villalonga, además de obras de autores como Blai Bonet, Benguerel o M. Aurèlia Capmany y traducciones de Kazantzakis, Lampedusa, Salinger o Dostoyevski, entre otros.

Como traductor también tuvo una corta pero intensa vida. En poco más de cuatro años, entre 1959 y 1963, tradujo El Cristo nuevamente crucificado de Kazantzakis, Los hermanos Karamázov de Dostoyevski, Madame Bovary y Salambó de Flaubert (al castellano), El garrell de Louís Delluc y Thérèse Desqueyroux de François Mauriac. Sus traducciones, al igual que su prosa de creación, poseen una fuerza y una exactitud que lo acercan e identifican con el autor y con la obra traducida, ya sea directa o indirectamente, y lo convierten en uno de los grandes traductores de las letras catalanas.

Traducido por Adriano de Mata
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